Eva Luna, me ha parecido hasta este momento una novela de gran interés escrita por Isabel Allende. Desde un principio cautiva la atención del lector puesto a que la historia demanda que se este al pendiente de un gran numero de personajes, que van trascendiendo en la vida de Eva, la protagonista principal de la historia. Allende, a través de la historia, decide dotar a Eva del don de la narración de cuentos e historias que ha heredado de su madre, la cual la regocijo hasta el momento de su muerte con historias fantásticas que la misma niña repite y modifica en base a las memorias y experiencias que va adquiriendo a lo largo de la multitud de hogares que la recibieron. El tema de la libertad que emana a lo largo de estos cinco primeros capítulos es recurrente a lo largo de la historia. Desde el rotundo cambio de ambiente de la selva, donde la Madre de Eva vivía, hasta cierto punto regida por el instinto, su impulso y su libre albedrío, hasta su enclaustramiento en el convento de la ciudad donde su libertad se ve reducida a las paredes de un convento en el cual ella no escogió vivir. Esta misma figura se repite en el errante paso de Eva quien va de casa en casa durante su niñez y hasta el principio de su adolescencia, donde su libertad y su inocencia encuentran refugio en el sin fin de historias y seres fantásticos que va creando y adoptando a su paso por la casa del Prof. Jones, la del Ministro, y mas importantemente del cuadro de la Marina que se encontraba en la casa de los Solterones al cual miraba fijamente transportándose hasta ese espacio.
Es casi imposible evitar mencionar el estilo de Allende de entrelazar las vidas y el destino de personajes, que a primera vista, no gozan de nada en común, pero que gracias a la habilidad literaria y creativa de Allende se van relacionando, y creando vínculos que perduran en el sin fin de encuentros y desencuentros que sufre la niña con personas a las con las que se relacionan, como la Madrina, Naranjo su amigo y hasta su madre a quien con el recuerdo es capaz de traer de regreso de la muerte. Allende recurre a temas como la corrupción del gobierno y conflictos ideológicos que tuvieron lugar en Sudamérica durante la post-Guerra. A lo largo de su historia se logra percibir los conflictos de la disparidad de riquezas que a la fecha atañe a la gran mayoría de Latino América. Allende logra de una manera muy especial, mezclar en su historia todos los problemas sociales anteriormente mencionados, vistos a través del ojo inocente de una niña como Eva quien busca refugio en su imaginación contra un mundo y una sociedad que por momentos se ven en condiciones adversas.